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Tuber melanosporum setas

Tuber melanosporum

 

Caracteres macroscópicos:

Ascoma: hipogeo, redondeado o irregular dependiendo del terreno donde crece. En suelos sueltos, donde no tiene ningún obstáculo para crecer, adquiere una forma redondeada. En suelos pedregosos su crecimiento se dificulta por las piedras y adopta formas muy variadas. Tamaño de 1 a 10 cm., aunque se han encontrado ejemplares de más de 2 kg. de peso.

Peridio: adherente a la gleba. Color marrón negro, inicialmente rojizo. Verrugas de 3-5 mm de anchura en la base, piramidales, de 4-6 caras, con un mayor desarrollo cuanto más suelto es el terreno, deprimidas en el ápice y fisuradas radialmente

Gleba: de color blanco cuando es inmadura, negro violáceo cuando termina de madurar. Venas blancas, finas, numerosas y muy ramificadas, que enrojecen con el aire cuando la trufa está bien madura. Si la trufa se hiela, estas venas desaparecen.

Consistencia: firme, carnosa

Olor: muy intenso, característico, sorprendente y no siempre agradable para todas las personas.

Sabor: muy intenso, persistente, algo amargo
Comestibilidad:

Comestible excelente tanto en crudo como cocinada.
Hábitat:

Suelos calizos bien drenados, bien aireados y porosos. Es importante que sean ricos en calcio y que el pH sea alcalino. Las lluvias deben estar bien repartidas durante todo el año y son fundamentales las tormentas de julio y agosto para su fructificación. Tuber melanosporum gusta de exposiciones soleadas, inhibiendo el crecimiento de plantas y formando “quemados”. Madura en invierno, de diciembre a marzo. Se puede asociar a numerosos árboles: quercus, chopos, sauces, avellanos, tilos, carpes, pinos. En España la mayor producción se da en encinas, quejigos y avellanos. Se cultiva con éxito aunque los rendimientos son muy variables.